Asesinato del militante comunista Antonio González Ramos

11 septiembre, 2011

El 29 de octubre de 1975 moría torturado en los sótanos del edificio del Gobierno Civil de Santa Cruz de Tenerife, de la calle Méndez Núñez (hoy Subdelegación del Gobierno), el militante comunista Antonio González Ramos, asesinado a golpes, entre otros, por el comisario de policía español José Matute Fernández.


Antonio González era un campesino tinerfeño emigrante a la Alemania en los años 60. Enlos círculos de la emigración española conectó con el Partido Comunista, donde comenzó a militar. De vuelta a Tenerife, entró a trabajar en la fábrica de tabacos Philip Morris, de la que fue despedido por reclamar mejores condiciones de trabajo. También realizaba una importante actividad vecinal en La Laguna.

Era militante del partido Oposición de Izquierda (OPI). La Brigada Político-Social le detiene por “propaganda ilegal” y le tortura hasta matarlo, dejando viuda y cuatro huérfanos.

Matute y sus secuaces intentaron hacer ver que el camarada Antonio González murió porque se tiró del coche policial en marcha mientras era trasladado. La justicia española hizo la vista gorda mientras Matute huía a Venezuela, de donde regresó en 1977 amparándose en una sentencia de la Sala de los Penal de la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife que le concedía la amnistía total, reincorporándose a su tareas de policía en la Dirección General de Seguridad en Madrid.

Posteriormente, el gobierno del PSOE ascendió varias veces al asesino.






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Asesinato del joven independentista Bartolomé García Lorenzo

11 septiembre, 2011

En la madrugada del 22 de septiembre de 1976, seis policías españoles acudieron a la vivienda de Antonia Lorenzo en el barrio de Somosierra, en Santa Cruz de Tenerife, donde se encontraba su primo, el joven independentista Bartolomé García Lorenzo, estudiante de 21 años y militante del MPAIAC.

La acción policial fue una operación conjunta de las brigadas Político-Social y de Investigación Criminal, así como de la Policía Armada. Los seis policías, de paisano, se apostaron, de dos en dos, en los rellanos de la escalera y en el de la puerta del piso. Bartolomé García Lorenzo abrió la puerta y, al ver a unos pistoleros empuñando metralletas, cerró la puerta. En ese momento los policías hicieron fuego.

Más de 30 impactos de bala recibió la puerta, de los que cuatro dieron de llenó en el cuerpo del compañero Bartolomé García. Dos días después, y pese a ser intervenido quirúrgicamente, falleció. El parte médico indicó que recibió cuatro impactos de bala: “una, en el brazo; otra, en la arteria humeral, y dos, en el vientre, que le afectaron al hipocondrio, con desgarro del lóbulo del hígado como ascendente y transverso, con estallidos múltiples en la región rectoperitoneal, así como en la región epigástrica superior izquierda, que determinaron su fallecimiento“.

La increíble disculpa de la policía fué que buscaban a Ángel Cabrera “El Rubio”, perseguido por el secuestro del criminal falangista Eufemiano Fuentes. Pero “El Rubio” ni siquiera estaba entonces en la isla de Tenerife. A por Bartolomé se fué de forma consciente y calculada, cometiendo una miserable acción de terrorismo de Estado.

Los seis agentes que ocasionaron la muerte del joven Bartolomé García fueron procesados el 16 de octubre y separados de sus funciones. Al existir entonces el precepto del fuero policial, en virtud del cual los agentes no cumplían la prisión preventiva en cárceles, sino en dependencias policiales, los cuatro policías del Cuerpo Superior quedaron internados en la comisaría de Santa Cruz de Tenerife, y los dos de la Policía Armada, en su cuartel.

Cuatro días más tarde, los agentes fueron trasladados a Madrid, y en el aeropuerto fueron recibidos por dos centenares de policías españoles que mostraron así su solidaridad con los procesados. En los días posteriores al homicidio se sucedieron importantes manifestaciones en Santa Cruz de Tenerife en repulsa por el asesinato del compañero Bartolomé García.

En febrero de 1982, la Audiencia de Tenerife condenó a los agentes y el Tribunal Supremo ratificó esa sentencia a finales de ese año. Pero el 28 de enero de 1986, la Audiencia de Tenerife, mediante un auto, declaró extinguidas las responsabilidades de los policías en el homicidio de Bartolomé García.

Los seis asesinos continúan hoy en día en activo dentro de la policía española y han sido promocionados en distintas ocasiones.







República del Rif: gesta anticolonialista

3 noviembre, 2010

La República del Rif fue una gesta anticolonialista y antiimperialista protagonizada por el pueblo de la región montañosa del Rif (norte de Marruecos), constuida en el territorio liberado del poder colonial español entre 1921 y 1926. Fue derrocada  el 27 de mayo de 1926 por las fuerzas coloniales españolas y francesas después de la sangrienta Guerra del Rif, en el cual las fuerzas de ocupación españolas utilizaron armas químicas alemanas contra la población civil. La experiencia de la República del Rif es antecesora y ejemplo para las luchas anticoloniales.

Antes del establecimiento de los colonizadores franceses y españoles, Marruecos estaba nominalmente bajo el imperio de un sultán que gobernaba a través de una estructura estatal conocida con el nombre de majzen (corte). El sultán, aparte de ser monarca absoluto, poseía el título de príncipe de los creyentes, una denominación tradicionalmente reservada a los califas. Así y todo, buena parte del pueblo marroquí rechazaba el gobierno del majzen, aunque aceptara la tutela religiosa del sultán.

El Rif, región montañosa de cultura mayoritariamente amazigh en el noroeste del sultanato, no tenía una estructura de poder centralizada sino una multitud de alianzas creadas a partir de estructuras tribales y ligas políticas. El órgano de decisión era la asamblea, formada por los representantes de la comunidad, que elegían, generalmente por un periodo anual, a un jefe. La tribu más importante del Rif a principios del siglo XX era la de los Ait Wariaghel.

Los españoles penetraron en el Rif al principio realizando pactos con los jefes locales y estableciéndose en pequeñas posiciones que generalmente tenían la forma de blocaos. No se alejaban excesivamente de Melilla, su retaguardia. En 1921 las tribus del Rif central se sublevaron bajo el mando de Abd el-Krim, líder de los Ait Wariaghel, justo en el momento en el que las tropas españolas se aventuraban a establecer posiciones más arriesgadas y desprotegidas, llevando a las tropas colonialistas españolas a la gran derrota de Annual. Esta victoria rifeña dio inicio a una guerra que se prolongó hasta 1926 y en la cual el pequeño ejército local logró, mediante una guerra de desgaste, extender la revuelta fuera del Rif y arrinconar a los españoles en unas cuantas plazas fuertes.

Después de la victoria de Anual en 1921, Abd-el-Krim convocó un congreso democrático, que fue aceptado con un gran entusiasmo por el pueblo rifeño y en el que participaron los representantes de las cabilas. La reunión tuvo lugar el día 18 de septiembre 1921. Abd-el-Krim abrió el congreso denunciando tanto al colonialismo español como al francés: “Nunca hemos reconocido este protectorado y nunca lo reconoceremos. Deseamos ser nuestros propios gobernantes y mantener y preservar nuestros derechos legales e indiscutibles, defenderemos nuestra independencia con todos los medios a nuestro alcance y elevaremos nuestra protesta ante la nación española y ante su inteligente pueblo, quien creemos que no discute la legalidad de nuestras demandas”.

En el mismo acto se acordaron varios puntos importantes, entre ellos la independencia del Rif. Abd-el-Krim fue nombrado emir, se constituyó un Consejo Nacional de Notables, y se fijó el día 18 de septiembre como Día de la Independencia. También, se adoptó el pago por parte de España de una indemnización a los rifeños afectados por la guerra y por la ocupación militar durante los anteriores doce años, el establecimiento de relaciones amistosas con todos los estados y la solicitud de ingreso en la Sociedad de las Naciones (precursora de la ONU).

El Consejo nacional rifeño celebró varias sesiones aprobando una constitución de 40 artículos, basada en el principio de autoridad del pueblo. Los miembros del gobierno eran responsables ante la Asamblea Nacional. Por ello, Abd-el-Krim fue nombrado presidente del consejo. El siguiente paso fue la formación de un Estado democrático que ponía fin a las viejas estructuras tradicionales. la mayoría de los miembros del gobierno eran jóvenes que no superaban los 45 años. Todos tenían estudios superiores y dominio de idiomas. A nivel jurídico, el presidente Abd-el-Krim abolió la deuda de sangre (venganza) e implantó tribunales de justicia modernos.

En los ámbitos de la sanidad y la enseñanza, el Rif vivía una gran escasez de recursos humanos y materiales. Por lo tanto los rifeños sufrían de muchas enfermedades y los heridos por las bombas de la aviación española, más los heridos de la guerra, aumentaron urgentemente la necesidad sanitaria, tanto en cuanto al personal, como al material necesario. Después de la expulsión de los españoles, Francia y España prohibieron la ayuda humanitaria para el pueblo rifeño, salvo tres expediciones que exclusivamente trataron a los prisioneros extranjeros.

En el ámbito educativo, Abd-el-Krim creó nuevas escuelas, con el objetivo de generalizar la obligación de la enseñanza, convencido de que sin educación no se alcanza el desarrollo social.

Las fuerzas imperialistas españolas y francesas no podían permitir el ejemplo que la República del Rif para los pueblos de sus posesiones coloniales. A sangre y fuego reprimieron esta heroica experiencia revolucionaria del pueblo marroquí, pero no consiguieron doblegarlo.







Canarias dijo No a la OTAN

21 febrero, 2010

El 12 de marzo de 1986, el gobierno del PSOE, traicionando su promesa electoral de salidade la alianza militar imperialista, celebró un referéndum para confirmar la entrada del Estado español en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). A pesar de la brutal campaña mediática a favor del Sí, y de la manipulación que vinculaba la pertenencia a la OTAN como condición imperativa para poder ingresar en Europa –entonces Comunidad Económica Europea (CEE)–, en Canarias se impuso el No, así como en Cataluña y el País Vasco (incluida Navarra).

El No venció en nuestro país con el 51,13% (280.639 votos). La unidad de acción de toda la izquierda propició esta victoria popular sin precedentes.

El Estado español había entrado formalmente en la OTAN en 1981, en una época llena de presiones militares. Entonces la decisión contó con el apoyo de la derecha española (y también de la derecha canaria). Pero el PSOE recibía una constante presión desde la izquierda para cumplir su promesa electoral. Finalmente el gobierno de Felipe González se decidió a convocar un referéndum sobre la permanencia en la OTAN, pero cambiando de opinióny apostando por mantenerse en la maquinaria bélica dirigida por EEUU.

El resultado del referéndum fue favorable al Sí a nivel del Estado español. Para ello el gobierno español había hecho algunas modificaciones: la papeleta hablaba de continuar en la OTAN sin incorporarse a su estructura militar integrada, prohibiendo las armas nucleares en territorio hispano y comprometiéndose a reducir la presencia militar de EEUU.

Estas condiciones se mostraron falsas inmediatamente. En Canarias, la Base Naval de Las Palmas y la Base Aérea de Gando pasaron a ser bases de la OTAN en nuestro territorio, que se convirtió inmediatamente en escenario de maniobras militares de la alianza militar imperialista. El Estado español se integró plenamente en la estructura militar atlántica, sirviendo de plataforma de agresión a otros estados, como Yugoeslavia. Además, no se redujo la presencia de EEUU en territorio del Estado y el gobierno español se ha negado siempre a facilitar datos sobre la presencia de armamento nuclear norteamericano en territorio español o de paso por los puertos de Canarias.


Día de África

19 febrero, 2010

El 25 de mayo se conmemora la instauración, el año 1963 en Addis Abeba, Etiopía, de la Organización de la Unidad Africana (OUA), a la que sucede, la Unión Africana (UA).

La Unión Africana ha sido el motor de desarrollo de una serie de instituciones regionales, que incluye el Parlamento Panafricano, el Consejo de Paz y Seguridad, y programas como la Nueva Estrategia de Cooperación para el Desarrollo Africano (NEPAD).

La Organización para la Unidad Africana (OUA) fue una organización regional que agrupaba a los países del continente africano. Fue fundada el 25 de mayo de 1963 (un año después de la disolución de la Unión de Estados Africanos) y reemplazada el 9 de julio del 2002 por la Unión Africana.

Su fundación se debió al impulso de importantes líderes del Tercer Mundo como el Emperador de Etiopía Haile Selassie I, Kwame Nkrumah y Gamal Abdel Nasser.

Sus fines fueron promover la unidad y solidaridad de los estados africanos y servir como vocería colectiva del continente. También estaba dedicada a erradicar el colonialismo y promover la cooperación internacional. Su sede estaba en Adís Abeba, Etiopía.

Contaba al 2002 con 53 estados miembros más la República Árabe Saharaui Democrática (Sáhara Occidental). Con motivo de esta última incorporación Marruecos se retiró en 1985 de la OUA. También el Movimiento para la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC) fue miembro observador.

La OUA fue una de las principales promotoras del boicot y protestas diplomáticas y políticas contra Sudáfrica debido a la aplicación del apartheid como política oficial de su gobierno. Siendo recién admitida a la OUA en junio de 1994 debido al fin del sistema del apartheid.

La Unión Africana es la heredera de varios intentos previos de unir políticamente al continente, como la Unión de Estados Africanos creada por Kwame Nkrumah en 1958, la Organización para la Unidad Africana de 1963, o la Comunidad Económica Africana fundada en 1981.

La idea de crear la UA fue relanzada por algunos jefes de estado y de gobierno en la declaración de Sirte, el 9 de septiembre de 1999. A dicha declaración siguieron una serie de cumbres en Lomé (2000) donde se redactó el acta constitutiva de la UA; y en Lusaka (2001) donde se aprobó el plan para la instauración de la Unión. En el acta constitutiva se hacía un llamamiento a la diáspora africana a implicarse activamente en el desarrollo de la Unión.

La Unión Africana fue inaugurada formalmente en Durban el 9 de julio de 2002 por su primer presidente, el sudafricano Thabo Mbeki.


Muerte de Belén María en la huelga de portuarios

19 febrero, 2010

El 25 de julio de 1980, con tan sólo 16 años, caía mortalmente atropellada en Las Palmas la joven Belén María Sánchez Ojeda, hija de un trabajador portuario, cuando reivindicaba el derecho a la huelga. Su figura se ha convertido en un símbolo de la lucha del pueblo canario.

Mientras trabajadores portuarios y familiares se manifestaban en la Plaza Manuel Becerra, tras meses de luchas, y acosados por la policía, un coche les embistió, arrastrando a Belén María unos sesenta metros. A pesar de los gritos y súplicas de los manifestantes, el coche no paró. Ingresada en la UCI de la Clínica Santa Catalina, falleció esa misma noche.

Otros cuatro manifestantes resultaron heridos y, en la carga policial que siguió, un trabajador portuario perdió un ojo por un bote de humo disparado por la Guardia Civil.

Las manifestaciones que siguieron y el entierro de Belén María fueron la mayor demostración de dolor ciudadano jamás vista en Canarias. Unos días más tarde, el 8 de agosto de 1980, Diario de Las Palmas publicaba este poema de nuestro camarada Teodoro Santana, escrito como homenaje a Belén María y a la lucha de los trabajadores canarios:

ALAMBRADA

(Belén María ha caído)

Derribada y arrastrada sobre las oscuras pamelas del asfalto,
no has muerto aún compañera.
Estás viva.
Caminas junto a los obreros portuarios
sonriendo como siempre.

El Talón de Hierro no ha logrado más que un cuerpo destrozado.
Pero tú estás viva en cada puño que se levanta en tu nombre.
Estás viva en la huelga, en la lucha, en la fuerza, en el combate.

Y volverás con nosotros.
Volverás para los días luminosos
cuando ya no caigan chicos en las calles
y cambien de sentido los semáforos sociales.

El Talón de Hierro no va a sacar nada con tu muerte.

Y para los que dicen que nunca se conseguirá lo que queremos,
y para los esbirros y los neutrales,
advertencia:
la guerra de clases existe,
la lucha continua.







Revolución rusa de Octubre

19 febrero, 2010

leninbarriendoEl 25 de octubre de 1917 según el antiguo calendario juliano, vigente entonces en la Rusia feudal y zarista, los obreros, los campesinos y los soldados rusos tomaron el poder en sus manos e iniciaron la construcción de la primera república socialista de la Historia, inaugurando así la época del fin del capitalismo. Como todos los cambios de época, no se trata de un proceso lineal, sino que las fuerzas del viejo mundo y las de la sociedad del futuro seguirán enzarzadas durante un largo periodo en una lucha de clases frontal. Ése es el periodo que nos ha tocado vivir.

Tampoco la revolución rusa fue coser y cantar, ni surgió de la nada. Doce años antes, el 22 de enero de 1905, llamado el “Domingo Sangriento”, se realizó una marcha pacífica de protesta en San Petersburgo, entonces capital de Rusia. Su objetivo era entregar al zar una petición de mejoras laborales. La formaban familias campesinas y obreras enteras. La encabezaba un cura. Frente al Palacio de Invierno la marcha fue masacrada por tropas zaristas.

Como respuesta a esta matanza hubo huelgas masivas en San Petersburgo. Hacia fines de enero estaban en paro más de 40.000 obreros. Hubo huelgas también en los centros industriales de Polonia, Finlandia, en la costa del Báltico, en el Cáucaso y los Urales. En todas partes cayeron víctimas de la represión zarista. En marzo las universidades fueron obligadas a cerrar. Muchos estudiantes se unieron a los trabajadores.

En San Petersburgo, como una iniciativa de las masas, surgieron los soviets de diputados obreros. Estaban controlados por los mencheviques. En octubre pararon 200 fábricas en esa ciudad. También en Moscú. No corría ningún ferrocarril en el país. Hubo alzamiento de la marinería en Sebastopol, Vladivostok y Kronstadt. En junio se produjo la insurrección en el acorazado Potemkin. Más de 2 mil marineros fueron asesinados.

Un comité bolchevique de Moscú convocó a una huelga general a partir del 5 de diciembre. El 7 hubo cruenta batalla entre los obreros en huelga y las tropas enviadas por el zar. La resistencia de los revolucionarios fue vencida el 18 de diciembre de 1905. Quedaron más de mil muertos.

Había descontento contra el zar Nicolás II que involucró a Rusia en la Primera Guerra Mundial. En la primera mitad de febrero de 1917, se inició una terrible hambruna. En San Petersburgo se produjeron alzamientos. La principal fábrica de esa ciudad, la factoría Putilov, declaró la huelga el 18 de febrero. Los huelguistas fueron reprimidos.

Pero la Revolución misma se inició con la manifestación del 23 de febrero realizada en la capital rusa, con la consigna “Pan y Paz”. La huelga general se extendió a otras ciudades el 25. Al día siguiente se produjeron motines en los cuarteles y las tropas se negaron a disparar contra los huelguistas; se sublevó la guarnición de Moscú, constituyéndose en esa ciudad un soviet de soldados, obreros y campesinos.

El 27 de febrero se creó el Gobierno Provisional, presidido por el príncipe Lvov y Kerensky, como ministro de Guerra y Justicia. Lo integraban liberales burgueses y “socialistas” moderados. El 3 de marzo, Nicolás II se vio obligado a abdicar al no tener apoyo del Ejército. Reapareció el Soviet de San Petersburgo, que había surgido en 1905. Estaba controlado por los mencheviques.

Lenin se encontraba exiliado en Suiza. Al conocer los sucesos producidos en febrero planteó que la Revolución había entrado en su primera fase, la revolución democrático-burguesa, y que se trataba ahora de preparar la segunda fase: la Revolución Socialista. Con fecha 20 de marzo escribió sobre este tema. Fue la primera de la serie de sus famosas “Cartas desde lejos”.

Lenin comprendió la necesidad de regresar a Rusia urgentemente. No era tarea fácil. Ninguno de los aliados de Rusia (que estaba en plena I Guerra Mundial, en alianza con Inglaterra y Francia contra Alemania, Austria-Hungría e Italia) permitirían que el revolucionario regresara a Rusia. Temían que su presencia podía debilitar la potencialidad de este país.

Entonces, la única posibilidad era viajar a través de Alemania. Un dirigente del Partido Socialista suizo, Platten, apoyó la iniciativa de Lenin y presentó a la Embajada Alemana, un memorándum, con todas las medidas para que Lenin y sus camaradas pudieran cruzar ese país sin problemas. Alemania aceptó este plan. Los viajeros eran 32: 20 hombres, 10 mujeres y 2 niños. Al llegar a la estación para embarcarse, les esperaba un grupo de mencheviques y social-revolucionarios, que les gritaban: “¡Traidores! ¡Vendidos! ¡Espías alemanes!”.

El viaje por Alemania se realizó sin problemas. Después de tres días a bordo del tren llegaron a Suecia en un pequeño barco y se trasladaron en ferrocarril a Estocolmo. En todas partes fueron recibido con cariño. En la frontera rusa los esperaban 50 personas.

El 3 de abril llegaron a San Petersburgo. La Estación Finlandia estaba colmada por una entusiasta multitud: obreros, soldados, marinos. Apareció Lenin. Una banda interpretó La Marsellesa. Pasó entre las filas de soldados marcialmente alineados. Lenin gritó: “¡Viva la Revolución Socialista!”.

Fue llevado en hombros. Lo subieron al techo de un auto, donde pronunció su primer discurso después del retorno. Recibió enormes muestras de adhesión. En una de las recepciones, cuando eran las 2 de la madrugada, pronunció un discurso-programa de dos horas de duración.

Entre otras ideas planteó:

– La revolución socialista mundial está a punto de estallar;

– La guerra imperialista no podía dejar de transformarse en guerra civil;

– El soviet de San Petersburgo, dirigido por oportunistas no puede ser más que un arma en manos de la burguesía. Hay que transformarlo de pequeño-burgués en proletario, pero por el momento la fuerza bolchevique es insuficiente para lograrlo.

– Aprendamos a estar en minoría, aclaremos, expliquemos, convenzamos.

– Hay que sacudir de los pies, sin tardanza, el polvo de la socialdemocracia y adoptar el nombre de comunistas.

guardiasrojos1Entre el 4 y 5 de abril de 1917, escribió Lenin sus Tesis de Abril. En resumen plantea en ellas:

– Ningún apoyo a la guerra, por ser imperialista y por el carácter capitalista del Gobierno Provisional encabezado por el príncipe Lvov. Organizar la propaganda más amplia de este punto de vista en el ejército de operaciones. Confraternización en el frente.

– Pasar de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía, por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia y organización, a su segunda etapa, que debe poner el poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado.

– Ningún apoyo al Gobierno Provisional.

– Reconocer que en la mayor parte de los Soviets de diputados obreros, nuestro Partido está en minoría. Explicar a la masas que los Soviets de diputados obreros son la única forma posible de gobierno revolucionario.

– Tareas del Partido:

a) celebración inmediata de un Congreso.

b) Modificar su programa.

c) Cambiar nombre del partido por Partido Comunista.

Estos planteamientos desencadenaron una despiadada campaña contra Lenin. Se organizaron manifestaciones en su contra en la Perspectiva Nevski, en las que se gritaba: “¡Lenin a la cárcel! ¡Mueran los bolcheviques!”. Se lanzaron piedras contra el local del diario Pravda. El 16 de abril soldados de un regimiento exigen la detención de Lenin. El 17, nuevos desfiles y gritos: “¡Abajo Lenin!”.

Bajo estas condiciones, Lenin tuvo que luchar por reconquistar el Partido. Pravda, su órgano central, estaba en manos de Kamenev y desde allí se atacaban las posiciones leninistas. Al poco, Lenin consigue recuperar la dirección de Pravda.

En mayo, se produjo una crisis en el Gobierno Provisional. El príncipe Lvov, presidente del Consejo de Ministros quiso renunciar. El Soviet, controlado por los mencheviques se negó a tomar el poder. Se formó entonces un gobierno de coalición, con el ingreso de 6 ministros socialistas.

El 3 de junio de 1917 se inició el Primer Congreso de los Soviets de toda Rusia. Concurrieron 822 delegados. De éstos, 533 eran mencheviques y socialistas-revolucionarios (ambos con posiciones reformistas pequeño burguesas, de respaldo al “gobierno democrático”). Los bolcheviques eran unos 120.

El tema central fue la actitud a adoptar frente al gobierno de coalición. El 4 de junio, el nuevo ministro socialista Zeretelli, hizo una apasionada apología de éste. Afirmó que “actualmente no hay en Rusia un partido político capaz de decir: ‘entréguennos el poder; vayanse y dejennos que ocupemos el lugar de ustedes’. Ese partido no existe”. Lenin, perdido entre los delegados, lo interrumpió y dijo: “Ese partido existe”. Luego en su intervención ahondó sobre ello, entregando un resumen del programa del Partido bolchevique.

Kerenski, ministro de guerra, afirmó haber recibido un informe del cuartel general, que anunciaba la existencia de “pruebas irrefutables” sobre el trabajo conjunto de Lenin con el Alto Mando alemán. El 5 de julio se publicó un documento con el título de “Lenin agente del cuartel general alemán”. Corrió también el rumor que el dirigente bolchevique era un agente provocador. El 6 de julio el Gobierno Provisional ordenó su arresto. Estaba todo preparado para ir a la cacería de Lenin. Fue entonces cuando el Partido tomó la medida de que se refugiara en Finlandia.

A partir del 9 de julio, la asamblea del Soviet de San Petersburgo decidió que el Gobierno Provisional, compuesto enteramente por ministros “socialistas”, era el gobierno de salvación de la revolución y le confirió poderes ilimitados.

En julio hubo una crisis ministerial. Dimitió Lvov el 20 de julio y Kerensky fue designado Primer Ministro. Hubo masivas manifestaciones antigubernamentales espontánea, llevadas a cabo en San Petersburgo. Se intensificó la represión contra los bolcheviques.

Estos debieron pagar un alto precio después del aplastamiento de esas jornadas, que ellos no habían encabezado. Pasaron a la clandestinidad, sus imprentas fueron destruidas y quemadas, los periódicos clausurados. Un joven militante bolchevique fue asesinado en la calle por repartir folletos de su partido. La derrota obrera de julio llevó a un cambio brusco en la correlación de fuerzas, esta vez a favor a la reacción.

El aplastamiento del movimiento revolucionario de julio fue una línea divisoria entre la Revolución de Febrero y la de Octubre. Durante los primeros cuatro meses, las masas giraban hacia la izquierda y los bolcheviques se fortalecían. Julio y agosto de 1917 fueron meses de reacción dentro de un período revolucionario.

Pero no fue algo absoluto. Entre el 20 y el 30 de julio un número importante de fábricas comenzó a aprobar resoluciones contra la política contrarrevolucionaria del Gobierno Provisional. Los bolcheviques reanudaron su labor pública de agitación, denunciando la labor de Kerensky y compañía.

Entre el 26 de julio y el 3 de agosto, tuvo lugar en San Petersburgo el VI Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata ruso (bolchevique), que adoptó una histórica resolución: “impulsar la conquista del poder por el proletariado en alianza con los campesinos pobres mediante la acción armada”. Aunque ausente, triunfó Lenin con su proposición que planteaba desde junio.

Pero ese Congreso eligió un Comité Central en que la mayoría de sus miembros no eran partidarios de la insurrección armada o la consideraban una tarea a cumplir a largo plazo.

Sólo Lenin –que estaba en Finlandia- y otros seis dirigentes del Comité Central estaban por la preparación de la insurrección en las próximas semanas. Seis eran contrarios a ella. Trotski con cuatro de sus adeptos la veían muy lejana aún. El resto vacilaba. O sea, se aprobó la tesis leninista, pero en la nueva dirección la mayoría estaba contra la aplicación inmediata de la insurrección armada.

A partir de mediados de agosto de 1917, la situación en Rusia era desesperada. El hambre amenazaba a la capital; escaseaban todos los recursos; el transporte se hundía en el caos. El 21 de agosto, los alemanes ocuparon Riga. Las tropas contrarrevolucionarias se agrupaban en torno al general Kornilov, recientemente designado comandante en jefe del ejército del Gobierno de Keresky.

Los contrarrevolucionarios eligieron el domingo 27 de agosto para atacar San Petersburgo. Se cumplían ese día seis meses de la revolución de febrero y Kornilov y sus secuaces esperaban que todos estuvieran celebrando.

revoluciondeoctubre1Los bolcheviques que estaban contra el Gobierno de Kerensky, comprendieron que en ese momento el enemigo principal era la contrarrevolución abierta. Decidieron defender la capital rusa. Se formó el “Comité para la lucha contra la contrarrevolución”, constituido por tres mencheviques, tres social-revolucionarios (eseristas: SR) y tres bolcheviques, delegados de sindicatos, y del Soviet de San Petersbugo.

En tres días surgieron más de 240 comités de este tipo en todo el país, generalmente formados por los soviets locales. Las barriadas obreras de la capital jugaron el papel principal, superando a la dirección del Soviet, en manos de conciliadores. En todas partes los bolcheviques aparecían en un papel dirigente.

Las fábricas pararon. Los obreros reforzaban la seguridad de ellas y formaban destacamentos armados. Las “guardias rojas” se multiplicaron. En algunas fábricas los trabajadores aceleraban la producción de armamentos para entregarlos a las milicias obreras.

Tras un breve entrenamiento impartido por los bolcheviques, los guardias rojos eran enviados a los puntos estratégicos de la ciudad. Fueron distribuidas decenas de miles de armas. Pero faltaron. Los obreros que no conseguían una, formaban brigadas para cavar trincheras y levantar barricadas.

Los soldados de la guarnición de San Petersburgo, bastión de la revolución, también se pronunciaron contra el golpe de Kornilov. Tres mil marinos armados llegaron a la ciudad. La conspiración fue desbaratada gracias a la respuesta de los obreros. Los ferroviarios obstaculizaron el movimiento de trenes; los trabajadores de correos, interceptaban las comunicaciones de los golpistas.

La contrarrevolución fue derrotada. Prácticamente no hubo enfrentamientos. La conspiración de Kornilov, largamente preparada por la burguesía, los terratenientes y el imperialismo, fracasó frente a la respuesta de las masas revolucionarias. En unos días todos los avances logrados por la reacción se había evaporado. Los bolcheviques ganaron prestigio y avanzaron en la preparación de los trabajadores para la insurrección.

El 30 de agosto las tropas de Kornilov estaban en proceso de total descomposición. También a fines de ese mes, los bolcheviques ganaron los soviets de San Petersburgo y Moscú. Se sucedían las huelgas y las manifestaciones callejeras. Miles de soldados, que abandonaban las trincheras, se sumaban a los obreros de las fábricas y a los campesinos llegados a las ciudades. Marinos y soldados desfilaban con armas.

Lenin seguía desde lejos los acontecimientos en un estado febril. El Comité Central no lo autorizaba retornar a Rusia por razones de seguridad. Escribía cartas y documentos que enviaba al Comité Central, que ni siquiera eran discutidos. Cuando se daba cuenta de ellos en las reuniones, no había pronunciamiento alguno.

Lenin insistía: “los bolcheviques deben tomar el poder”, “la demora se convierte absolutamente en un crimen”, “hay que ir a la insurrección inmediatamente”. No tenía respuesta alguna. También planteó la necesidad de retornar a San Petersburgo. El Comité Central se lo volvió a prohibr.

Lenin desobedeció la arbitraria orden del Comité Central. Arriesgando ser detenido por la policía de Kerenski, ayudado por Rahia, un fiel amigo, y otro bolchevique, cruzó clandestinamente la frontera, entrando en Rusia. Nadezda Krupskaia, su compañera, le buscó un refugio seguro, desde donde escribió varios documentos. En uno de ellos planteó: “La revolución está perdida si el gobierno de Kerensky no es derribado en el futuro próximo”.

Por fin se reunió con el Comité Central el 10 de octubre. Logró que se aprobara una nueva resolución sobre la insurrección armada, pero sin especificar fecha ni detalles. Comprendió que debía recurrir a las bases del Partido. Con ese fin participó en una Conferencia del Comité Central con representantes de las organizaciones bolcheviques de San Petersburgo. Asistieron 24 dirigentes, de los cuales sólo 9 eran del Comité Central.

La Conferencia aprobó la preparación inmediata de la insurrección por 19 votos, contra 2 y 3 abstenciones. El 21 de octubre Lenin se reunió con los dirigentes de San Petersburgo. Allí planteó: “la insurrección debe llevarse a cabo el 25; el 24 sería prematuro y el 26 muy tarde”.

En el Instituto Smolny se vivían horas agitadas. Ahí estaba el centro revolucionario. Lenin planteó al Comité Central la necesidad de estar allí presente. Se lo prohibieron. Al caer la noche del 24 de octubre, Lenin decidió trasladarse clandestinamente al Smolny y tomar en sus manos la dirección de la insurrección.

Disfrazado y acompañado del camarada Rahia, después de caminar varias horas, llegó poco antes de la medianoche al Smolny. No se dirigió a la sala donde se reunía el Comité Central. En una sala vacía convocó a los jefes militares de fábricas y regimientos. Decenas de motociclistas se lanzaron hacia los suburbios.

A partir de la una de la madrugada del 25 de octubre, destacamentos de soldados salieron de los cuarteles; grupos de obreros armados abandonaron las fábricas. Iban a apoderarse de los puentes, las estaciones ferroviarias y los edificios públicos.

A las 14:35 minutos del 25 de octubre de 1917 se inició la sesión extraordinaria del Soviet de San Petersburgo. Presidía León Trotski, que anunció a Lenin. Cuando la tempestuosa ovación se calmó, éste dijo: “Camaradas: la revolución obrera y campesina, de cuya necesidad han hablado los bolchevique, se ha realizado”.

A las 22:45 de ese mismo día, se inició el II Congreso de los Soviets de toda Rusia. Hubo acaloradas discusiones. Se eligió un nuevo comité ejecutivo para reemplazar al elegido en el Primer Congreso, efectuado en junio, en que tenían mayoría los eseristas (social-revolucionarios) y los mencheviques. Ahora ganaron los bolcheviques. Obtuvieron 14 miembros del consejo contra 11.

A las 3:10 de la madrugada del 26 de octubre, el presidente del Congreso anunció que el Palacio de Invierno acababa de ser tomado por los revolucionarios. La sala estalló en una estruendosa ovación, y las gorras volaron por los aires.

Se iniciaba así el largo camino del capitalismo al comunismo.


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