Muerte de Belén María en la huelga de portuarios

El 25 de julio de 1980, con tan sólo 16 años, caía mortalmente atropellada en Las Palmas la joven Belén María Sánchez Ojeda, hija de un trabajador portuario, cuando reivindicaba el derecho a la huelga. Su figura se ha convertido en un símbolo de la lucha del pueblo canario.

Mientras trabajadores portuarios y familiares se manifestaban en la Plaza Manuel Becerra, tras meses de luchas, y acosados por la policía, un coche les embistió, arrastrando a Belén María unos sesenta metros. A pesar de los gritos y súplicas de los manifestantes, el coche no paró. Ingresada en la UCI de la Clínica Santa Catalina, falleció esa misma noche.

Otros cuatro manifestantes resultaron heridos y, en la carga policial que siguió, un trabajador portuario perdió un ojo por un bote de humo disparado por la Guardia Civil.

Las manifestaciones que siguieron y el entierro de Belén María fueron la mayor demostración de dolor ciudadano jamás vista en Canarias. Unos días más tarde, el 8 de agosto de 1980, Diario de Las Palmas publicaba este poema de nuestro camarada Teodoro Santana, escrito como homenaje a Belén María y a la lucha de los trabajadores canarios:

ALAMBRADA

(Belén María ha caído)

Derribada y arrastrada sobre las oscuras pamelas del asfalto,
no has muerto aún compañera.
Estás viva.
Caminas junto a los obreros portuarios
sonriendo como siempre.

El Talón de Hierro no ha logrado más que un cuerpo destrozado.
Pero tú estás viva en cada puño que se levanta en tu nombre.
Estás viva en la huelga, en la lucha, en la fuerza, en el combate.

Y volverás con nosotros.
Volverás para los días luminosos
cuando ya no caigan chicos en las calles
y cambien de sentido los semáforos sociales.

El Talón de Hierro no va a sacar nada con tu muerte.

Y para los que dicen que nunca se conseguirá lo que queremos,
y para los esbirros y los neutrales,
advertencia:
la guerra de clases existe,
la lucha continua.






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